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martes, 29 de mayo de 2012

Capitulo 17.


[Irene]

Después de terminarme todos los dulces, por cierto que buenos, regresé para casa.
Y lo primero que ví fue a Marcos, hablando con Diana.
Llegó las malas noticias.
No discutían al reves, hablaban tranquilamente y después de todo eso se abrazarón y sonrieron.
Yo pase por un lado, no quería molestar. Y ví a mis padres arreglandose.
Blanca: Nos vamos cielo.
Irene: ¿A dónde?
Blanca: Pues vamos a dar una vuelta, ¿Te vienes?
Irene: No, me quedo aquí.
Blanca: Vale, pues hasta luego. Te quiero -Se acercó y me beso en la frente.
Mi padre hizo lo mismo y se marcharon.
Yo lo mejor que podía hacer es comer, e irme un rato a la playa, sola.
La conversación entre Diana y Marcos se fue trasladando, mientras daban un paseo.
Y yo me quedé sola, como de costumbre, para variar un poco.
Me cambie de ropa y me puse pantalones cortos y una camiseta de tirantes, mis deportivas y a correr, o al menos intentarlo. El móvil tenía bateria así que sería lo único que me acompañaría.
Fui andando hasta la orilla de la playa y allí empece a correr, poco pero bueno algo es algo. Con la música del móvil me anime un poco, pero cuando me tocaba una triste me entraba la nostalgia por todos lados y me

daban ganas de llorar, porque me venía a la mente lo que me dijo Alan. Las cosas se demostraban con hechos.
¿A que se refería en cuanto a hechos? Para que después digan que las mujeres somos complicadas, madre mía.
Me salió de nuevo otra puta canción triste así que opte por pasarla. Subí la mirada y seguí mi camino. En cuanto me iba acercando ya al pedazo de pedrusco que me impedía seguir, también me fijaba en el chico que

había al lado con un perro. Seguí fijandome..., no podía ser cierto.
Intente darme la vuelta disimuladamente pero nada, me había visto. Mierda.
Se acercó y yo ya me tuve que parar.
Jorge: ¡Hola! Veo que al final tuviste remordimientos.
Irene: Pues sí, además estaba autista en mi casa...
Jorge: Ya somos dos entonces.
Irene: ¿Que estabas autista?
Jorge: No, que me comi 4 pedazos trozos de tarta de chocolate.
Irene: Shs, que me entra hambre.
Jorge: Con sirope por encima y trozos de chocolate blanco, madre mía.
Irene: Como se nota que quieres que vaya a comprar eh, os vais hacer de oro.
Jorge: Bien buenas que estaban eh.
Irene: Calla, que me voy a comprar como sigas.
Jorge: Ya me callo jajaja.
Irene: Bueno...
Jorge: Antes de todo te presento a mi pastor alemán se llama  bizcocho.
Y bizcocho ladró.
Irene: Estoy obsesionada con los dulces, he escuchado que tu perro se llama bizcocho. -Me reí.
Y el perró volvió a ladrar.
Irene: Tenemos hambre eh,
Jorge: No, no que se llama Bizcocho.
Y volvió a ladrar.
Irene: ¿En serio? ¿Que son indirectas o algo?
Jorge: No mujer, que me encanta el bizcocho.
Y bizcocho ladró.
Jorge: Tú no, el otro bizcocho.
Irene: Me estoy líando un poco...
Jorge: ¿Porque, Bizcocho?
Y Bizcocho ladró.
Irene: .___________________.
Jorge se empezó a reir.
Jorge: Ya paró eh. Siempre pasa lo mismo jajajaja
Irene: No si me lo puedo imaginar la verdad.
Jorge: ¿Quieres un helado?
Irene: ¿Eso que es, un gato? No, gracias.
Jorge: Helado es mi araña.
Irene: Buag, arañas...
Jorge se volvió a reir.
Irene: ¿Y ahora que pasa?
Jorge: Que no tengo arañas me dan pánico, y un helado normal, esos fríos.
Irene: ¿No será una araña de Siberia no?
Jorge: No, es un helado de esos con trozitos de chocolate y sirope.
Irene: Cuando usted quiera.
Jorge: Vamos bizcocho.
Irene: Gracias eh.
Jorge: No es nada, de todas formas me has entretenido, estaba más aburrido.
Irene: Ah bueno pues me alegro de entretenerte jajaja
Jorge: Bueno, pues eso.
Irene: Que majo eres, aquí sois todos así por lo que veo.
Jorge: Na, yo soy muy cortado eh.
Irene: No me lo creo.
Jorge: No, no, no te lo creas.
Irene: Aparte de extrovertido, gracioso.
Jorge: Y guapo eh.
Irene: Bueno, y creído.
Jorge: También, no, no. Tranquila esque estoy nervioso y sólo suelto gilipolleces.
Irene: Ah bueno, tranquilo.
Jorge: Nada es que mis experiencias con las chicas no han sido las mejores la verdad.
Irene: Ah, bueno ya somos dos.
Jorge: ¿Eres lesviana?
Irene: No. Me refiero a que no son buenas mis experiencias.
Jorge: Ah venga. Hay muchos chistes para eso, pero mejor me callo, porque sino, la cago del todo y no es plan.
Irene: ¿Sabes que?
Jorge: ¿Qué?
Irene: Que estoy rebentada si eso, vamos ahora después a por el helado porque me duele todo. -Dijé mientras me senté en el suelo.
Jorge hizo lo mismo.
Irene: Bueno pues eso que soy muy tonta para entender a lo hombres.
Jorge: Y yo para las mujeres.
Irene: ¿Que te paso a ti? Si quieres decirlo eh, que a mi me da igual...
Jorge: Pues que como resulta que soy de esta forma, pues se creen que no quiero salir con ninguna, y bueno eso de que tus amigos sean los guapos, pues todas se creen que yo sólo quiero salir con tías buenisimas.
Irene: Ah, pues si tus amigos son los guapos, ¿Tú que eres?
Jorge: El listo. Sí sacó buenas notas.. ¿Pasa algo eh?
Irene: Nada, tranquillo jajaja
Jorge: Pues eso que cuando por fin intento algo con una lo que quieres es... -Ví como sus mejillas se iban poniendo coloradas y gesticulaba mucho. Estaba nervioso.
Irene: Ya te pillo.
Jorge: Pues eso, que una mierda.
Irene: Te entiendo..
Jorge: ¿Te pasa lo mismo?
Irene: No. -Sonreí
Jorge: Cuentame si quieres...
Irene: Pues que he estado saliendo o lo que fuera con un chico, y ayer me pille una buena borrachera y me fume todo lo que pille, y le dije de todo. Y hoy le he pedido perdón y me ha dicho que las disculpas se demuestra con hechos, me ha dejado todo loca.
Jorge: ¿Lo quieres?
Irene: Mucho.
Jorge: Pues ve y se lo dices.
Irene: Pero si se lo he dicho.
Jorge: Pues ve a su casa y se lo dices a los cuatro vientos.
Irene: Es que sus padres y los míos con muy amigos y no es plan .__________.
Jorge: ¿Mejor forma que esa?
Irene: Hombre, a él no le parecerá mal, porque está cansado de tener siempre que fingir...
Jorge: Pues ale, levanta el culo y vas le dices a tu suegra. "Hola, tu hijo esta muy bueno y soy su novia"
Irene: -Me empece reir- Claro...
Jorge: No, ahora en serio. Ve y se lo dices anda.
Irene: Gracias por todo en serio, eres genial. -Le abrace.
Jorge: Soy un algodon de azúcar.
Irene: Claro, y yo una piruleta.
Jorge: MMMM, piruleta...
Irene: Me voy, gracias por todo.
Jorge: Oye sé que no es normal, pero ¿Me das tu numero? Para hablar por whatsapp y eso...
Irene: Claro. Apunta.
Después de decirle mi numero me fuí para casa y me duche y me puse lo primero que vi.
Cogí el móvil y llame a Alan.
Irene: ¿Donde estas¿
Alan: En mi casa, que estoy merendando con mis padres y los tuyos.
Irene: Pues te paras ahí, porque tengo que decirte una cosa.
Alan: ¿Que cosa?
Irene: No me dijiste, que el perdón se demostraba con hechos. Pues les voy a decir a mis padres que te quiero.
Alan: No eres capaz. Además, no creo que se lo tomen muy bien- Dijo en voz baja.
Irene: Me da igual. Esperame eh.
Alan: Vale...
Colgué. Y sali pitando para casa de Alan.
Estaba hiperactiva, ¿Que iba a decir? ¿Que iba ha hacer? ¿Cómo se lo iban a tomar? ¿Y si me prohibe verlo?
¡NO DIGAS TONTERÍAS! Estoy delirando.
En apenas 10 minutos estaba con el dedo puesto sobre el timbre. "Ding dong".
Y salió Ana.
Ana: Hola guapa, pasa que estan aqui tus padres...
Entre para dentro más nerviosa que un flan. Cuando me asome por la puerta Alan me miró con una sonrisa y me guiño el ojos.
Blanca: ¿Has hablado con tu hermana?
Irene: Eh, no.
Blanca: ¿Como sabes que estamos aquí?
Irene: Tengo que deciros algo.
Alan: ¿Si? Vamos a escucharte entonces. -Apagó la tele.
Todos me miraban.
Irene: Yo quería...yo deciros...
Alan: Si lo que nos querías decir era que te sabes los pronombres personales, felicidades.
Blanca: ¿Irene?
Mi padre estab con cara de no saber de que iba todo esto y Alan tenía una sonrísa. Quería que lo hiciera, lo sabía, y sabía que era suficiente hecho.
Irene: A mi me gusta....
Pedro: ¿Te gusta?
Alan: ¿Te gusta pintar? ¿Te gusta correr? ¿Te gusta...? ¿Qué te gusta Irene?
Irene: Me gustas tú.
Todos memiraron con cara de poker face. Y Alan suspiró aliviado, había sido capaz.
Blanca: ¿Que te gusta? ¿Cómo?
Alan: Irene, cuenta.
Irene: sdfgnfnfbhrhf .
Javier: No entiendo nada.
Irene: Alan...
Alan: Tranquila. -Se levanto y me abrazó.
Ana: ¿Estaís saliendo?
Blanca: Eso parece...
Javier: Madre mía.
Alan: Ahora venimos.
Los padres se quedaron asombrados, no se lo esperaban. Sus hijos eran tan opuestos del uno del otro, que esa noticia la verdad es que era la que menos se esperaban.
[Habitación de Alan]
Irene: Lo siento, no sé porque te dije eso ayer, no lo se.
Alan: Pues porque en cierto modo lo sentías, pero tambiñen es culpa mía no debí de haberme ido con esas chicas.
Irene: Tu puedes hacer lo que quieras pero es que no se, lo peor de todo fue la Paula esa. Me sentí como una mierda cuando ví que te llamo.
Alan: Nada callate ya, en serio. No es bueno recordar cosas del pasado.
Irene: ¿ Me perdonas?
Alan: Claro, lo que has hecho ha sido muy bonito. Bueno más que bonito es de haber tenido dos cojones pero como no es ese tu caso. -Me sonrió
Irene: No te queía perder, y tampoco sabía que hacer la verdad.
Alan: Con haberme dicho, que soy muy impotante para ti hubiera bastado, pero esto es mucho mejor.
Irene: Joder, bueno pues lo hecho esta hecho.
Alan: Sí.
Me abrazo. Y me sentí más feliz de lo normal, sabía que él era realmente lo que más quería en este momento.
Continuará.

domingo, 27 de mayo de 2012

Capitulo 16.



[Irene]

Para cambiar la rutina del día Diana, mi querida hermana, me levanto a las diez y media porque necesitaba hablar urgentemente con alguien. Obviamente iba a ser mi madre la elegida sino yo.

Diana: Esto es algo, que llevo pensándolo mucho tiempo, y está más que re-pensado.
Irene: ¿Qué pasa?
Diana: Creo qué, ya no quiero a Marcos.
Irene: ¿Qué?
Diana: Desde hace ya tiempo, estamos muy separados, no hacemos nada juntos y yo para estar así no estoy.
Irene: Pues díselo, porque a lo mejor él te quiere mucho, y le vas hacer mucho daño como te pares más.
Diana: Eso es lo que haré ahora mismo, pero antes quería contártelo a ti, porque desde que venimos aquí apenas hemos tenido tiempo para hablar de nuestras cosas, y eso no me gusta.
Irene: Ya…
Diana: Cuéntame, porque sé que tienes cosas. Me vayas a decir que no, que se cuando mientes.
Irene: No me hagas esto por favor.
Diana: Te puedo ayudar, no me desprecies.
Irene: Está bien.
Diana: Tengo todo el tiempo del mundo.
Irene: Empiezo del principio. El día que me fui sola a la playa conocí a Bibiana, ella me invito a salir por la noche con sus amigas, me presentó a otra chica que se llama Nerea, que es la que vino el otro día, y  también me presentó a un chico, Alan. Pero este tenía novia, Carla.
Al principio a mi no me gustaba, era guapo y tal, pero nada del otro mundo, otro día. –Me cortó.
Diana: Resumen.
Irene: Nos conocimos mejor, a mis amigas les caía mal su ex novia, el día de la fiesta esa que vino Nerea, me iba a ir con un chico, vino Alan le partió la cara, me trajo aquí, ya me gustaba del día de antes, me dijo que también le gustaba y total, que lo dejo con Carla, salí con él, vino ella le pegue una hostia, y fue cuando me doble la mano.
Empezamos a salir y ayer me enfade con él porque estaba tonteando con nenas de menos edad y resulta que me puse ciega a cubatas y porros.
Diana: ¿Pretendes que me crea eso?
Irene al ver que su hermana no le creía le dio la ropa del día anterior que apestaba a porro y alcohol y eso si que confirmaba lo que había dicho anteriormente.

Diana: Madre mía, que movidon.
Irene: Gracias, no había deducido yo eso en toda la noche.
Diana: Tienes resaca y aún sigues con ironías y sacarmos.
Irene: Gracias, en serio.
Diana: Ve y le pides perdón ya. Pedazo de chico que te has apañado.
Irene: Oye, deja a Alan tranquilo.
Diana: No suelo quitarle el novio a mi hermana.
Irene: Eso espero, bueno el tema es que me pase, le dije muchas cosas malas.
Diana: Lo que sentías, nada más que la verdad.
Irene: Pero es que yo lo quiero.
Diana: Joder, una cosa esta clara, le hiciste daño por él y él por ti. Ve y le pides perdón y me voy, porque te recuerdo que tengo que dejarlo con Marcos…
Irene: ¿Te lo has pensado mejor?
Diana: Mucho, Irene, mucho, y es lo mejor.
Dicho esto salió por la puerta. Y yo me quede con cara de no saber que hacer, así que lo mejor es ducharme otra vez y despejarme.
No pienso tardar mucho porque ayer por la noche me duche…

[Abajo en la puerta]

Sonó el timbre y Blanca la madre de Irene fue abrir a ver quién era.
Blanca: Hombre Alan, que sorpresa.
Alan: Sí, es que Nerea me ha dado el móvil de Irene, que se lo dejo en casa de Bibiana.
Blanca: Ah, vale, pues gracias, espera que la llamó.
Alan: Ah, no hace falta, tome. Y hasta luego.
Blanca: Vale, ¡Hasta luego!
Blanca cerró la puerta y vio como Irene se dirigía hacía ella.
Blanca: Alan te ha traído el móvil
Irene: ¿Se ha ido?
Blanca: Ahora mismo.
Irene: A ver si esta, es que no se a que hora han quedado.
Diana sonrió y se fue en busca de Marcos.

Mientras que Irene salió rápido y vió a Alan a lo lejos, justo se estaba yendo andando así que a correr un poco.
En nada de tiempo llegó y se puso a su lado.
Irene: Tengo que hablar contigo –Respiró hondo para recuperarse.
Alan: Creo que anoche me lo dejaste todo claro, bonita.
Irene: Pues sí y no, guapo.
Alan: Pues habla, que tengo que ir a corre, bonita.
Irene: Pues que si te dije eso, era porque estaba celosa de las demás simplemente y llanamente, guapo.
Estos adjetivos iban acompañados de un tono un tanto más alto que la frase.
Alan: Pues muy mal, porque resulta que a quién quiero es a ti, y no a ningún niñata que lo único que quiere es que me líe con ella para fardar de rollo.
Irene: Ya –Antes de decir lo que quería Alan le corto.
Alan: Bonita, que se  me ha olvidado decirlo antes.
Irene: Nunca he estado con ningún chico, y es normal sentir celos.
Alan: Muy normal.
Irene: Pues eso, que lo siento.
Alan: Vale, pues ale hasta luego.
Alan siguió para delante y dejo a Irene abatida sin saber que hacer o que decir.
Irene: Alan…
Este se dio la vuelta y le miró.
Alan: Las disculpas quedan aceptadas, pero si de verdad lo sientes las cosas se desmuestran con hechos.
Dicho estos e marchó y dejo a Irene sin palabras y en el suelo, porque estaban cansada.
Se fu de nuevo para casa y allí vio como Diana hablaba con Marcos, pobres.
Cogí dinero y me fui para una pastelería tenía que comer algún pastel o dulce. Me hacen falta.
Anduve durante al menos 20 minutos y cuando ya me canse pregunté.
Irene: Oiga señora, ¿Sabe usted donde hay pastelería?
X: Sí giré en esa calle, y baje, y cuando llegué al final, en la segunda a la derecha y de frente ya la tienes.
Irene: Vale gracias.
X: De nada chica.

Irene no se había enterado de mucho sólo de girar en la calle y bajar, así que venga, después preguntaré.
Hizo todo y de nuevo, pregunto. Le volvieron a decir por donde ir, y esta vez llegó.
Irene: Buenos días. –Entró en la tienda, que no había nadie.
Irene: ¿Hola?
Se asomó una mujer mayor.
X: Un momento, que ya mismo le atendemos.
Irene: Vale.
Empezó a ver todos los dulces y bollitos de chocolate que había, se le caía la baba.
Irene: Que pinta tienes –Dijo mientras mirada un dulce con los ojos muy abiertos.
X: Gracias ya me lo habían dicho antes.
Del susto que se llevo dio un respingo.
Irene: Dios que susto.
X: Bueno pues entonces no tengo tan buena pinta cuando te he asustado.
Irene: Ah…
X: ¿Bueno supongo que no vienes para darme ninguna rosa, ni ningun poema no?
Irene: Eh, no…, para comprar dulces…
X: Vaya chasco, bueno ¿Qué quieres?
Irene: Ese dulce de ahí, y ese, otro, y aquel del fondo, y ese de ahí detrás del de antes.
X: Espero que no te lo comas todos tu, porque sería una lastima que te salieron michelines…
Irene: Pues entonces bienvenido michelines…
X: Uh, ¿Malas notas? –Dijo mientras colocaba todos los dulces.
Irene: Mal de amores. ¿Cuánto es?
X: Cinco con cincuenta.
Irene: Toma.
X: ¿Eres de aquí? Nunca te he visto, y eso que voy poco a las clases bachiller..
Irene: No, estoy de vacaciones.
X: Ah, bueno pues me llamó Jorge. Si algún día te aburres o sigues teniendo mal de amores o malas notas me avisas.
Irene: Yo soy Irene. Y bueno pues esta tarde me tiraré toda corriendo, ya que a las cuatro no hay nadie en la playa.
Jorge: Pobre…, bueno pues encantado. –Salió de detrás del mostrador y se acercó a darme dos besos.
Irene: Me tengo que ir, hasta otro bajón.
Jorge: Adiós y gracias.
Me marché de la pastelería por donde volví y de camino me comí casi todos los dulces.
Esta tarde me tocaba correr.
Pero de vuelta a casa pensé a en Jorge, alto, piel asi de tono normal, ojos marrones y el pelo hacía arriba como lo solían llevar todos los chicos, muy guapo, pero… Alan.
¿Qué iba a hacer?